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LEY  NATURAL -1-


 

Remontándonos a los orígenes de expresión y definición de la Ley Natural, nos encontramos con declaraciones de Tomás de Aquino (Italia, 1224 - 1274), con las que por su amenidad, comenzamos la exposición de esta temática:

 

Es la “participación de la ley eterna en la criatura racional”. Dirige y ordena nuestros actos para la adecuada realización de los bienes que nos son propios.

Ya los griegos habían considerado que la "naturaleza" es un principio dinámico que se encuentra en los seres naturales y capaz de determinar el comportamiento ordenado y legal de los seres. Las leyes naturales determinan el tipo de comportamiento que corresponde a cada cuerpo o ser natural.

Tomás de Aquino acepta este punto de vista al considerar que los hombres tienen un conjunto de inclinaciones que corresponden a su propia naturaleza (como el apetito por el conocimiento, la libertad, la procreación, la sociabilidad, ...) y creerá posible establecer una división entre la conducta buena y la mala atendiendo a la compatibilidad de dichas conductas con las inclinaciones naturales: aquellas conductas que permiten la realización de las inclinaciones naturales son buenas y las que sean antinaturales son malas.

La principal diferencia del planteamiento "tomista" respecto del planteamiento "griego" está en que para Tomás estas inclinaciones naturales descansan en último término en Dios, quien por su providencia gobierna todas las cosas y les da las disposiciones convenientes para su propia perfección.

Aunque esta fundamentación teológica está implícitamente en algunas tesis platónicas y aristotélicas, no se presenta en la filosofía de estos autores con la claridad e importancia que lo hace en la tomista.

Algunas de estas inclinaciones que se encuentran en la naturaleza humana se encuentran también en otros seres, y otras son exclusivas del ser humano (como la inclinación natural a la verdad y el conocimiento, o la inclinación hacia lo trascendente o Dios).

Por ello, hay ciertos mandatos ordenados por la ley natural que describen conductas comunes con otros seres naturales, como el cuidado de la propia vida, la procreación y el cuidado de los hijos, pero también otros típicamente humanos, como la búsqueda de la verdad.

En los seres irracionales la ley eterna inscrita en su naturaleza determina su comportamiento de manera pasiva y necesaria, en los hombres descansa en su razón y se realiza a partir de su voluntad y libertad.

En sentido estricto, Tomás interpretaba la ley natural como la ley moral, y la identificaba con la razón humana que ordena hacer el bien y prohíbe hacer el mal. La ley moral es natural y racional: racional porque es enunciada y dictada por la razón; natural porque la propia razón es un rasgo de la naturaleza humana y porque describe las acciones convenientes para los fines inscritos en nuestra naturaleza.

Dice Tomás: “la ley natural no es otra cosa que la luz de la inteligencia puesta en nosotros por Dios; por ella conocemos lo que es preciso hacer y lo que es preciso evitar”. Contiene los preceptos fundamentales que rigen la vida moral, el primero de los cuales es “debe hacerse el bien y evitarse el mal” y en el que se fundan todos los demás preceptos de la ley natural.

Dado que la ley natural se fundamenta en la naturaleza humana, y ésta en Dios, la ley natural no es convencional, es inmutable y la misma para todos (universal).

El primer principio de la razón práctica es el que se funda sobre la noción de bien, y se formula así: «el bien es lo que todos apetecen». En consecuencia, el primer precepto de la ley es éste: «El bien ha de hacerse y buscarse; el mal ha de evitarse». Y sobre éste se fundan todos los demás preceptos de la ley natural, de suerte que cuanto se ha de hacer o evitar caerá bajo los preceptos de esta ley en la medida en que la razón práctica lo capte naturalmente como bien humano.

Por otra parte, como el bien tiene razón de fin, y el mal, de lo contrario, síguese que todo aquello a lo que el hombre se siente naturalmente inclinado lo aprehende la razón como bueno y, por ende, como algo que debe ser procurado, mientras que su contrario lo aprehende como mal y como repulsivo. De aquí que el orden de los preceptos de la ley natural sea correlativo al orden de las inclinaciones naturales.

Y así encontramos, ante todo, en el hombre una inclinación que le es común con todas las sustancias, consistente en que toda sustancia tiende por naturaleza a conservar su propio ser. Y de acuerdo con esta inclinación, pertenece a la ley natural todo aquello que ayuda a la conservación de la vida humana e impide su destrucción.

En segundo lugar, encontramos en el hombre una inclinación hacia bienes más determinados, según la naturaleza que tiene en común con los demás animales. Y a tenor de esta inclinación se consideran de ley natural las cosas que la naturaleza ha enseñado a todos los animales, tales como la conjunción de los sexos, la educación de los hijos y otras cosas semejantes.

En tercer lugar, hay en el hombre una inclinación al bien correspondiente a la naturaleza racional, que es la suya propia, como es, por ejemplo, la inclinación natural a buscar la verdad acerca de Dios y a vivir en sociedad. Y, según esto, pertenece a la ley natural todo lo que atañe a esta inclinación, como evitar la ignorancia, respetar a los conciudadanos y todo lo demás relacionado con esto.

 

Tomado de la web: SantoTomas - LeyNatural

 

Accede a la página complementaria, más amplia, sobre La ley Natural en el ámbito de la naturaleza y en el ámbito de la conducta humana: LEY NATURAL -2-


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Consideraciones de la Ley Natural desde otros modos de expresarla:

La Ley Natural es la aplicación de la Ley divina a los hombres en contacto con su naturaleza. Está por encima de las leyes humanas. Opera desde el dominio no visible del espíritu, pero se manifiesta en el físico.
El término procede del egipcio “Nater” = Espíritu + “Al” = Relacionado con. Relacionado con el espíritu.

La Ley moral natural es el conjunto de reglas o normas que el hombre descubre en su naturaleza, y gracias a las cuales es capaz de dirigirse a su fin.
Se llama "natural" no por referencia a la Naturaleza en general, sino porque la razón en que se funda pertenece propiamente a la naturaleza humana.

Gobierna los comportamientos humanos, regidos por el Principio de Causa y Efecto (todo lo que hacemos trae una consecuencia determinada).

Tenemos derecho a hacer cualquier comportamiento siempre que su efecto no cause daño a otro ser humano. Se trata de respetar nuestra propia esencia y que no vaya más allá de los límites donde comienza la libertad de otros.

No somos "dueños de la Creación"; somos sus manifestaciones.
Tampoco somos "dueños de las ideas", pues las elaboramos entre todos en la atmósfera psíquica colectica terrestre, de donde las "canalizamos" para el uso y evolución de las mismas; somos vehículos de ellas.

El cumplimiento de la Ley Natural requiere de hacernos Responsables de nuestra propia vida e integridad, pues dejarla en manos de otros es posibilitar injerencias en nuestro Ser desde la subjetividad y circunstancias ajenas a nosotros mismos, que implica contradicción con la propia esencia de esta Ley.

Dicha Responsabilidad precisa del desarrollo de la Consciencia individual sobre lo que somos en cuanto cuerpo, emociones, intelecto, sentimientos y la propia integridad y ámbito del alma. A mayor Consciencia, lograremos un entendimiento más acertado de lo que ocurre en nuestro interior y alrededor.

La "objetividad" del bien y del mal no puede ser tal, sino que es "subjetiva", pues depende de la amplitud del punto de mira desde la que se contemple, pero tiene Principios basados en la razón práctica que podemos enunciar de la siguiente manera:

"No hagas a otros lo que no quisieras te hicieran a ti. Haz lo que quieres que te hagan. Respeta como quieres que te respeten. No pienses de nadie lo que no quieres que piensen de ti. No permitas que te hagan lo que tú no harías desde el amor hacia ti. …".

La Ley Natural son las condiciones universales no creadas por el hombre, vinculantes e inmutables, que gobiernan las consecuencias del comportamiento de todos los seres inteligentes. Debemos tener el conocimiento de cómo funcionan estas leyes para poder alinear nuestro comportamiento con ellas, y crear así la vida y el mundo que realmente deseamos. Es una fuerza impersonal a la que estamos ligados. Co-creamos nuestra realidad acorde a esta Ley Natural.

Conocer lo que los siete Principios herméticos o Kibalión vienen a informar del discurrir de la Vida, nos resulta eminentemente práctico para poder "enfocar" con más acierto nuestros comportamientos. Accede a la página "Kibalión".

Algunas otras expresiones de la Ley Natural:
“Por cada acción existe una reacción contraria de igual intensidad”. ”La energía que emitimos es la energía que atraemos”. ”La energía fluye donde fluye la atención”. ”Así como piensas, sientes y actúas, así eres”. ”Cosechas lo que siembras”.


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(actualizada el 4 agosto 2021)